El reflejo mental que se activa sin que lo notemos
¿Qué comiste ayer al mediodía?
Con esa pregunta partió una de las secciones del libro que estoy leyendo últimamente (Escritura exploratoria de Alison Jones, por si te interesa 😉).
Y lo más probable es que, como yo, hayas parado de leer unos segundos porque tu cerebro comenzó automáticamente a buscar qué comiste ayer al mediodía. Con lo que probablemente perdimos unos valiosos segundos de nuestras vidas 🙃
Pero esto no ocurrió porque te distraigas fácil, sino por un muy interesante reflejo mental que tenemos, llamado elaboración instintiva.

Por el cual, cuando nos hacen una pregunta, nuestro cerebro automáticamente busca respuestas.
Las preguntas internas que nos hacemos todo el tiempo
Y muchas veces no lo notamos pero nos estamos haciendo preguntas a nosotras mismas constantemente:
¿y si no resulta? ¿seré capaz? ¿por qué soy tan desordenada? ¿y si no voy? ¿seré mala amiga?
Y aquí la escritura exploratoria (o sea, escribir en privado, libre de exigencias, solo para explorar diferentes áreas de tu vida) es una tremenda herramienta para hacer más visibles esas preguntas internas.
El punto clave sobre las preguntas que nos hacemos
El punto clave aquí es que la elaboración instintiva no distingue entre “buenas” y “malas” preguntas.
Y no en sentido moralista, sino en términos de qué tan constructivas y útiles pueden ser las respuestas derivadas de esas preguntas.
Un ejemplo claro
Por ejemplo, ante la pregunta “¿por qué soy tan desordenada?” obtendrás muchas respuestas, la mayoría, probablemente, no tan útiles.
Pero si reformulas esa pregunta, y en cambio te haces una más útil como:
¿Qué podría hacer hoy para ser más ordenada?, ahí sí que llegarás a alguna parte que vale la pena.
Una buena pregunta de base alinea correctamente nuestros cerebros dispersos y lo dirigen en la dirección de las respuestas útiles.
Cómo usar esto a tu favor
Así que cuando tu cabeza esté dando vuelvas inútilmente, por ejemplo autocriticándose, puedes “secuestrar” tu cerebro simplemente escribiendo una buena pregunta como punto de partida para una mini-sesión de escritura (6 minutos sería lo recomendado).
Y sí, es necesario que sea literalmente por escrito, y no solo pensado, ya que escribir nos da la oportunidad de “salir” un momento de nuestra cabeza, como si estuviéramos sacando la cabeza del agua, y observar qué está pasando ahí: cuáles son nuestros pensamientos, narrativas y percepciones.
Y verlos por lo que realmente son: solo 1 forma de entender el mundo, dentro de muchas otras posibles.
Lo que esto permite
Y así podremos elegir si nos son de utilidad o no. Y considerar:
- otras alternativas
- nuevas y mejores preguntas
- nuevos relatos más compasivos y constructivos
- futuros posibles que no habías considerado
…y eso sería suficiente para cambiar nuestro estado mental ya que se puede traducir en acción.
¿Te gustó? Recibe inspiración en tu bandeja de entrada!
📩 Únete a nuestra comunidad y recibe nuestras últimas publicaciones y recursos prácticos para nutrir tu crecimiento personal.


